30 años de Comercio Justo

Hoy celebramos 30 años de Comercio Justo, muy lejos queda ya ese grito de los países del Sur “COMERCIO, NO AYUDA” en la conferencia de la Conferencia de las Naciones Unidas en Ginebra sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en 1964.

Podemos afirmar que ya tenemos un recorrido como movimiento, somos treintañeros ¡Nada menos! Por eso hoy, 14 de Mayo, saldremos a la calle con una tarta. Una tarta para celebrar que actualmente existen más de 2.000 organizaciones productoras repartidas en 75 países de África, Asia, América Latina y el Caribe, de las que se benefician más de 2 millones de personas trabajadoras o productoras, sus familias y sus comunidades. Gracias al Comercio Justo logran mejorar sus ingresos, una mayor estabilidad y seguridad económica, sin olvidar un sueldo digno y condiciones de trabajo saludables.

Celebramos que más de 500 organizaciones importadoras trabajan día a día por esta forma alternativa de comercio apostando por poner la economía al servicio de las personas y no al revés. Lo mismo que las más de 400 tiendas de Comercio Justo (atendidas fundamentalmente por personas voluntarias) y los miles de consumidores y consumidoras, que aun sin tenerlo fácil, elegimos estos productos que nos garantizan una vida digna para las personas que están detrás de ellos.

Pero a pesar de estar de celebración, porque los logros son muchos, yo me resisto a soplar las velas de la tarta, porque hoy 30 años después seguimos en la lucha. En la lucha porque el 1% de la población mundial posee la misma riqueza que el 99% restante de la humanidad; y sólo 62 personas tienen lo mismo que la mitad más pobre de la humanidad. Además, existen 830 millones de trabajadores y trabajadoras que son pobres, viviendo con menos de 2 dólares al día, y 1.500 millones de personas que tienen un empleo pero no unas condiciones laborales dignas y seguras. Y lo que es más alarmante aun, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca de 21 millones de personas en todo el mundo realizan trabajos forzosos, muchos de ellos en situaciones similares a la esclavitud. Y también según dicha organización, el trabajo infantil sigue afectando a 168 millones de niños y niñas, de los que la mitad realizan trabajos peligrosos. Y esto es un suma y sigue, ya que millones de familias dependen de la exportación de materias primas como el café, el cacao, el azúcar o el algodón. Pero los ingresos que obtienen por su venta y cultivo no les permiten vivir dignamente de su trabajo ya que los precios están sujetos a las continuas fluctuaciones de los mercados internacionales, porque cotizan en las bolsas de Londres o Nueva York, lejos de las zonas donde se producen.

Por eso en el día del Comercio Justo las organizaciones y las personas salimos a la calle para movilizarnos, para recordar que el sistema de comercialización actual no funciona bien , para denunciar las políticas económicas que ponen los derechos de las multinacionales por delante de los de las personas y del medio ambiente. Para anunciar a voz en grito que existe otra forma de hacer las cosas y que además funciona y es posible. Esas 30 velas de hoy nos lo recuerdan.

Súmate a nosotros, difunde el Comercio Justo, compra sus productos, hazte voluntario o voluntaria, apoya las campañas de denuncia… Se una de las personas que apostamos por un mundo más justo para todos los habitantes del Planeta # YO SOY COMERCIO JUSTO ¿Y TÚ?

María Martín (Setem Navarra- Nafarroa, miembro del Consorcio de Comercio Justo de Navarra).

Publicado el sábado, 14 de Mayo, en Diario de Noticias