PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA TIERRA

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Hoy 22 de abril es el Día Internacional de la Madre Tierra con el lema  “Invertir en nuestro planeta.” Esta conmemoración pretende concienciar a todo el mundo sobre la necesidad de proteger el medio ambiente y de conservar la biodiversidad desde 1970.

Con este artículo quiero destacar los avances alcanzados en esta materia y reconocer los nombres propios de algunas personalidades, que han hecho de su vida un objetivo común por el planeta y, en definitiva, por cada una de las personas que la conformamos y la conformarán. Así que, en este sentido, mi reconocimiento y mi gratitud por los pasos dados. Quiero comenzar por: La Declaración de Estocolmo, que este año cumple 50 años. En ella. se incluyó una Ley Internacional que reconocía el derecho fundamental para todas las personas a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que permita llevar una vida digna y gozar de bienestar para las generaciones presentes y futuras.

Más adelante, se aprobó la Ley, más conocida como Superfund, que permitía obtener de las personas responsables de un vertido contaminante, la financiación para depurar la catástrofe.

En la Cumbre de la Tierra en Río los países se comprometieron a colaborar juntos para enfrentarse al cambio climático, como los acuerdos para proteger la biodiversidad o los consejos para desarrollar edificios más sostenibles, eficientes y con energías renovables. En este sentido, me gustaría destacar a:

– Masanobu Fukuoka que inventó la agricultura natural, basada en la observación de los ciclos de la naturaleza y el respeto por los ecosistemas nativos, en la que la intervención de humana es puntual con el fin de preservar la biodiversidad.

– Jacques Cousteau por mostrarnos la grandiosidad del fondo marino, y por su activismo frente a los desechos radiactivos y su defensa a las energías no fósiles.

– La salida de la lista de especies en peligro de extinción del rinoceronte Java, la ballena jorobada o los pandas, entre otros. Deseando que el gorila de montaña, el lince ibérico, el oso polar… salgan algún día de esta.

– Wangari Muta Maathai que se dedicó en cuerpo y alma a luchar por la reversión de los efectos climáticos que provocan la desertización de muchas zonas de África, donde plantó millones de árboles.

– Jane M. Godall como defensora de la conservación forestal y la defensa del medio ambiente, además de los chimpaces y sus derechos.

El Protocolo Kyoto fue el primer intento entre líderes mundiales para frenar el calentamiento mundial de forma coordinada.

Frente la movilidad con combustibles fósiles surgió la revolución de los coches híbridos en 1997 y de los coches eléctricos en 2003, impulsando una etapa de innovación y tecnología para el medio ambiente. Deseando que sea accesible para toda la humanidad.

Por otro lado, en el libro “De la cuna a la cuna. Rediseñando la forma en que hacemos las cosas”, se introdujo el concepto de «biomimesis», que representa la idea de acabar con el concepto de residuo y reemplazarla con la de que todo objeto puede tener un nuevo uso como material para fabricar otra cosa.

En 2007 se fundó Walk Score, empresa que calificaba las ciudades según su nivel de adaptación peatonal. Hecho que contribuyó a crear conciencia de los movimientos que abogaban por el desplazamiento a pié y en bicicleta, para crear comunidades más habitables.

En 2020 se consiguió curar la capa de ozono. ¡Qué maravilla lograrlo!

Y en 2021 llegó la cumbre del clima, juntos por el planeta.  Fue un “bla, bla, bla” de compromisos donde distintos intereses impidieron romper las diferencias por el bien común. Como decía Greta Thunberg “La cumbre del #COP26 ha terminado…Pero el verdadero trabajo continúa fuera de estos pasillos. Y nunca nos daremos por vencidos, nunca.»

En definitiva, resulta frustrante, en muchos momentos, la cantidad de compromisos adquiridos y la vaga respuesta política. Aun así contar con acuerdos nos permite exigir su cumplimiento mediante la incidencia política, la presión mediática y la movilización social. Y aquí está nuestro papel colectivo. Y cada persona desde su espacio, desde sus capacidades, desde sus recursos, desde sus actos puede promover y actuar para proteger la Tierra, viéndola como el hogar donde vivimos.

Desde el presente, tenemos cuatro importantes ejes de acción; evitar la deforestación y la degradación de las tierras; proteger la biodiversidad; reducir el uso de combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas, hasta su eliminación; y disminuir de la dieta la proteína cárnica por proteína vegetal.

#EsHoraDeCooperar

El futuro depende de lo que hagamos hoy. Invirtamos en nuestro planeta.

Belén Arnedo Álvarez, Voluntaria de Pueblos Hermanos y miembro de la Coordinadora de ONGD de Navarra.

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