Clamor mundial por el fin de las violencias contra las mujeres

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  • En el Día mundial contra las violencias machistas, nos sumamos a las movilizaciones que en todo el mundo exigen la erradicación de las violencias estructurales contra las mujeres y las niñas.
  • La crisis provocada por la pandemia ha agravado las desigualdades de género. A nueve años para alcanzar el período marcado por la Agenda 2030, exigimos una respuesta amplia y rotunda que acabe con estas violencias.
  • Los gobiernos, también el español, deben tomar cartas en este asunto. Así lo recoge el Plan de aceleración mundial para la igualdad de género, aprobado el pasado mes de junio.
  • Llamamos a las movilizaciones contra las violencias machistas que se convocan estos días en el territorio español y en todo el planeta.

La pandemia ha multiplicado las violencias que sufren las mujeres en todo el mundo. Antes de la llegada del virus, una de cada tres mujeres sufría violencia física o sexual. Desde 2020, las llamadas a líneas de atención en casos de violencia en los hogares se han multiplicado en todo el mundo. Las mujeres en situación de pobreza, las mujeres y niñas migrantes, las que están en situación legal irregular o son racializadas sufren de manera directa y multiplicada múltiples violencias; muchas de estas mujeres ni siquiera se atreven a denunciar por miedo a no ser creídas o incluso a ser detenidas. En algunos países, los recursos que se destinaban a brindar apoyo a mujeres víctimas de violencia se han desviado a paliar los efectos de la pandemia. En muchos lugares, la persecución a mujeres activistas y defensoras de derechos humanos se está convirtiendo en norma.

Este 25 de noviembre de 2021, La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo exige el fin de las violencias contra las mujeres y contra las niñas y adolescentes. Enmarcadas en la campaña de las Naciones Unidas “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres”, ampliamos nuestro enfoque a una perspectiva feminista que integra todo tipo de agresiones. Más allá de las violencias más visibles y extremas, como la violencia sexual o los feminicidios, existen otras muchas que normalmente pasan desapercibidas. Esta realidad se produce por la normalización que el sistema en el que vivimos hace de estas violencias: un sistema patriarcal, machista y racista. Es urgente erradicar los pilares que sustentan ese engranaje, los elementos estructurales que justifican las agresiones, discriminaciones, desigualdades y obstáculos que sufren las mujeres, las niñas y otros colectivos invisibilizados o considerados fuera de la norma general. Una tarea en la que los gobiernos tienen una responsabilidad ineludible.

Fuente: Coordinadora de ONGD de España
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