Cooperación: una política determinante en un mundo en crisis

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En el Día de las personas cooperantes, demandamos el fortalecimiento de una política pública crucial en un momento en el que la pandemia, el cambio climático y los conflictos han empeorado las condiciones de vida de millones de personas que ya sufrían situaciones extremas. 

La persecución del trabajo que realizan las ONG de Desarrollo está aumentando en todo el mundo. La cooperante Juana Rivas continúa detenida en Israel; la justicia militar la acusa de pertenencia a una “organización ilegal”. El pasado mes de junio, la cooperante María Hernández fue asesinada junto a dos colegas etíopes en Tigray. 

En el año en el que el sistema de cooperación vive su reforma y a las puertas de los presupuestos generales para 2022, es urgente salir de vagón de cola de la cooperación en Europa. El Gobierno debe garantizar el camino hacia el 0,5% para final de legislatura y demostrar, de este modo, que sus compromisos se cumplen. Recordamos que #EsHoradeCooperar. 

Las consecuencias de la pandemia, el cambio climático y los conflictos bélicos están causando graves daños en la vida de millones de personas. Países que ya enfrentaban graves problemas económicos, medioambientales, sanitarios o educativos están viendo empeorar sus entornos. Es especialmente preocupante la situación de las mujeres; los feminicidios, las violencias de género y la restricción de sus derechos se están aumentando en todo el mundo. También preocupa la situación de defensores y defensoras de derechos humanos y de los territorios; según datos de Front Line Defenders, el año pasado 331 persona fueron asesinada en todo el mundo. 82 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares huyendo de conflictos y miseria, una cifra que, tras la llegada de los Talibanes a Kabul, crecerá notablemente. La pandemia y las restricciones de movilidad han sido aprovechadas en muchos casos para limitar el derecho de movilización y la libertad de expresión. En este contexto, la cooperación es una política fundamental para apoyar a la sociedad civil, promover la garantía de los derechos humanos y sostener condiciones básicas de vida.  

Persecución a ONG y cooperantes 

Según datos de nuestro último informe734 personas trabajan como cooperantes en 114 países. En muchos lugares del planeta, la persecución a las ONG y a su trabajo en defensa de los derechos humanos se está convirtiendo en norma. Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Israel, Guinea Ecuatorial, Tanzania o Filipinas son algunos de los países que han aprobado leyes que limitan e incluso persiguen el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil. La cooperante Juana Ruiz continúa encarcelada en Israel acusada por un tribunal militar de pertenecer a una “organización ilegal”. 

En un contexto mundial en el que el apoyo humanitario es crucial para la vida de millones de personas, se generalizan los ataques a actores humanitarios. En 2020, según el último informe de Aidworker Security Organization, 475 personas fueron víctimas de ataques; de ellas, 108 fueron asesinadas. Los países en los que hubo un mayor número de ataques fueron Sudán del Sur, Siria y República Democrática del Congo. Uno de esos ataques recientes, en Etiopía, acabó con la vida de la cooperante de MSF María Hernández y dos de sus compañeros etíopes, Yohannes Halefom Reda y Tedros Gebremariam Gebremichael.  

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