Por qué es importante que sepas quién era Arcadi Oliveres

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Arcadi Oliveres, l’Arcadi, se ha ido. El maestro y activista ha muerto a causa de un cáncer terminal. Se va uno de los referentes sociales más queridos en Cataluña de los últimos 30 años. Nos queda el recuerdo de aquella sonrisa apacible, la barba blanca, las charlas por todo el país y… su mensaje de llamamiento a la rebelión pacifista. Indignaos, sí. Pero movilizaos, también. El título de su libro más autobiográfico ya era revelador de quién era Oliveres: El meu camí cap a la utopia (Mi camino hacia la utopía). Nunca se rindió. Siempre fue optimista, contradiciendo Gramsci, un optimista muy informado. Somos los hijos de mil derrotas, sí, pero Arcadi todavía creyó, hasta su último día, que un día podremos ganar. El mundo sin él es, sin duda, un lugar peor.

Arcadi fue uno de los motivos del despertar de la conciencia social de varias generaciones de catalanes. Profesor de Economía en la Universitat Autònoma de Barcelona, durante el tardofranquismo formó parte de ‘Pax Christi‘, de la ‘Assemblea de Catalunya‘ y de la ‘Marxa per la Llibertat‘ y, posteriormente, fue presidente de ‘Justicia i Pau‘ y de la ‘Federació Catalana de ONG per la Pau‘. Miembro destacado de ‘Cristians pel Socialisme‘, de ATTAC o de la plataforma ‘Finançament Ètic i Solidari (FETS)’. Era un militante histórico del movimiento pacifista catalán y de las luchas para reclamar el 0,7% destinado a cooperación con el Sur. De izquierdas y soberanista.

Nunca había hecho vida política de partido, y estuvo siempre vinculado al mundo de las ONG, de la defensa del pacifismo, del rechazo al capitalismo salvaje y en favor del desarrollo de los pueblos del Sur, esto que ahora denominamos justicia global. Solo tuvo una aventura política: el ‘Procés Constituent’, con Teresa Forcades, que pedía la unidad de las izquierdas catalanas para presentarse a unas elecciones.

Arcadi es de todos, y todos somos hijos de Arcadi. Básicamente, porque Oliveres ha sido un maestro, no solo para sus estudiantes, sino para los miles de personas que han asistido a una de sus charlas en los últimos 40 años. Una de sus obsesiones ha sido siempre enseñar, con centenares de ejemplos, cifras y pequeñas anécdotas, como el sistema capitalista es un sistema injusto, violento y que, además, no funciona bien para miles de millones de personas en el planeta. Sus datos, siempre contundentes, han abierto la mente de los convencidos y, sobre todo, de los no convencidos. Sabia de qué hablaba cuando lo decía: es doctor en Ciencias Económicas y fue profesor de Economía Aplicada en la Universidad durante tres décadas. Detrás de un señor mayor, pacifista y cristiano, había una crítica feroz y radical hacia el capitalismo, los medios de comunicación y el poder político.

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Fuente: Briega, Contrainformación en Cantabria

Escritor: Sergi Picazo – El Crìtic

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