Una cooperación con gafas verdes

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Andrés R. Amayuelas, presidente de La Coordinadora, escribe en Planeta Futuro, El País, sobre la necesidad de incorporar el enfoque del ecologismo social en la cooperación española para el desarrollo

Unos meses después de que se aprobara la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo en 1998, el huracán Mitch asoló Centroamérica. Vientos de más de 290 kilómetros por hora e intensas lluvias durante casi dos semanas dejaron un rastro de casi 30.000 personas muertas o desaparecidas. En Nicaragua, además, las precipitaciones causaron el deslave del volcán Casita, una avalancha de lodo y rocas de más de 30 metros de altura que sepultó dos comunidades. Los pobladores aseguraban que, si no se hubieran deforestado las laderas del volcán, el impacto no hubiera sido tan brutal.

Mi organización, Amycos.org, con poco más de tres años de existencia, estaba trabajando en la zona y nos pusimos manos a la obra para reubicar a las personas desplazadas por ambas catástrofes. Compramos tierras cerca de Posoltega y con ayuda de distintas administraciones españolas se levantaron viviendas con huertas para autoabastecimiento. La Comunidad de Betania se fue desarrollando junto al antiguo ferrocarril bananero, en una gran llanura sin árboles. Un territorio que durante la segunda mitad del siglo XX acogió plantaciones de banana y algodón.

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Fuente: Coordinadora de ONGD España

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